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jueves, 06 octubre 2005
20 AÑOS DE LUCHA PARA LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN LA UNIVERSIDAD
Carmen Barrachina Segura
Doctora en Psicología
Un año más nos enfrentamos al comienzo del curso universitario, dejando atrás la política servida sobre la preparación de los estudiantes en los institutos, el acceso a la Universidad y los números cláusus – cada vez más estrictos- para optar a cada carrera.
Todos los estudiantes no se encuentran en igualdad de condiciones ya que se da un gran desequilibrio en el nivel de estudios adquiridos durante las etapas educativas anteriores, amén de las posibilidades económicas de la familia del universitario. Con estas desigualdades clasistas, coexiste en muestra sociedad un determinado sector que, durante mucho tiempo ha estado castigado a no poder conseguir unos estudios universitarios y, casi por los pelos, a no tener unos estudios primarios y secundarios dignos. Me estoy refiriendo a las personas con discapacidad.
Han tenido que pasar casi dos décadas –desde que empecé a estudiar en la Facultad de Psicología - además de la implantación de unas cuantas leyes de Integración Educativa como la LOGSE, para que se empiecen a respetar los derechos a una educación superior de las personas con discapacidad.
Echando la vista atrás, no puedo dejar de preguntarme cómo conseguí acabar mi carrera sin ninguno de estos recursos, siendo que hoy en día los estudiantes con discapacidad exigen como derecho propio.
Además de prevalecer las barreras mentales en muchos profesores y catedráticos de Facultad, hay otras barreras arquitectónicas reales en casi todas las Universidades españolas que impedían –o siguen impidiendo en ciertos casos- el acceso a edificios que se consideran de utilidad pública, a personas con movilidad reducida o que presentan alguna deficiencia sensorial.
Hoy la situación universitaria está cambiando para el estudiante con discapacidad, acorde con el mayor número de alumnos en las etapas precedentes. Todo ello viene acompañado de una mayor concienciación familiar, acceso a la educación primaria y una lucha personal de la propia persona discapacitada.
Oficialmente, se habla de la existencia de 18 Servicios de Asesoramiento al Estudiante Discapacitado, repartidos por toda España, en Madrid, Granada, Sevilla, Valencia y Alicante entre los principales “campus”, cuyo objetivo común es “garantizar la igualdad de condiciones con el resto de los estudiantes y la integración en la Universidad en todos los aspectos que afectan a la vida académica”, según rezan sus objetivos generales.
Los datos estadísticos de la Universidad de Valencia Estudio General (Universidad Literaria) reflejan que en el Curso 94-95 sólo se registraron 59 alumnos con discapacidad y una década después, en el curso 2004-05, la cifra de ascendió a 333 alumnos.
Las ayudas prestadas varían de una Universidad a otra, dependiendo de los recursos humanos y técnicos de que dispongan. Van desde una simple orientación de las ayudas disponibles, pasando por asesoramiento en las ayudas técnicas, acompañamiento a las distintas estancias de la Facultad, toma de apuntes, hasta la creación de un servicio específico donde se gestionan todos los recursos de una manera integral, como ocurre en la universidades de Salamanca y Valencia.
octubre 6, 2005 en EDITORIAL | Permalink
